Recolección de aceituna. BONUS Tratamiento POST-COSECHA

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Para muchos, las tareas de recolección de aceituna terminan en el momento en que ésta es depositada en las tolvas de la almazara para extraer nuestros preciados aceites. Como vimos en los artículos anteriores, la preparación previa, el derribo eficiente del fruto y las labores de recepción y traslado de la cosecha deben cobrar la misma importancia dentro del proceso de recolección.

Evidentemente hay factores que no podemos controlar y que influirán directamente sobre esta afirmación, como puede ser la sequía, factores abióticos, etc. Pero sin duda alguna, mantener un estado sanitario y nutricional correcto en nuestras plantaciones va a ser decisivo para poder acercarnos a esta idílica situación, y sobre esto sí que tenemos mucho que hacer.


El objetivo de cualquier olivicultor debe ser la obtención de cosechas estables en el tiempo


Es por eso que, contando con la intensificación de los cultivos, la mecanización de las labores de recolección y el avance de los mecanismos de control fitosanitario; es de vital importancia el realizar un tratamiento fitosanitario rápido y eficaz, con el objetivo de evitar o reducir los daños que se puedan producir en las siguientes cosechas.

Como todos sabemos, durante la recolección en el olivar se provocan una serie de daños por la acción mecánica de los diferentes utensilios. Dependiendo del método de recolección y otros factores (como ya hemos visto en anteriores artículos), el daño provocado en el árbol puede ser mayor o menor, pero nuestra tendencia debe ser la de reducirlo en la medida de lo posible.


No podemos olvidar que la cosecha del año siguiente se alberga en los brotes tiernos que ya tenemos, debemos intentar romper el menor número posible de éstos durante la recolección


El olivo es vecero de por sí debido a sus mecanismos fisiológicos. Si además contribuimos al aumento de esa vecería mediante nuestras malas prácticas jamás obtendremos unas producciones estables dentro de lo esperado. La primera medida para reducir la vecería son unas buenas prácticas agrícolas.

La segunda medida que debemos tomar para la reducción de la vecería del olivo es un correcto tratamiento fitosanitario posterior a la cosecha, en el que debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

Objetivos del tratamiento Post-cosecha

Las heridas provocadas durante la recolección en hojas y brotes son vías de infección para diferentes enfermedades, por eso, el objetivo principal de este tratamiento debe ser la protección de las mismas con el fin de evitar la proliferación de patógenos.

Las heladas durante el periodo de recolección pueden provocarnos daños en los tejidos vegetales.  La “cicatrización” o “protección” de estas heridas, y cuidar los aspectos nutricionales que influyen en la resistencia al frío del olivo, son aspectos muy importantes a tener en cuenta.

Contenido del tratamiento Post-cosecha

El uso de formulados a base de cobre está muy extendido en los olivares. Sin embargo, existe mucha controversia acerca del uso de esta materia activa y actualmente se está promoviendo una disminución en su aplicación. Desde mi punto de vista, si hay algún momento especialmente bueno para aplicar cobre, es éste. Su aplicación se vuelve fundamental si tenemos en cuenta su efecto fungicida-bactericida y su buena relación coste-eficacia.

La elección del tipo de formulado de cobre a aplicar es una cuestión en constante debate, aunque sabemos que la persistencia y la eficacia del mismo no dependerán tanto de la materia activa como tal, si no de la formulación de cada producto. Mi recomendación personal sería que os fijéis en todos los aspectos que engloban la eficacia de un tratamiento fitosanitario: homogeneidad de la mezcla, control del pH de aplicación, dosificación del caldo de tratamiento, tamaño de gota adecuado, etc.

En según qué condiciones de humedad puede ser interesante la adición de mojantes, adherentes para aumentar el tiempo en que esta materia activa permanece sobre las partes del árbol y por tanto aumentar su tiempo de protección.

La aplicación de diferentes nutrientes en los momentos post-cosecha mediante abonos foliares es una cuestión difícil de tratar por la complejidad que conlleva. En este aspecto voy a ser bastante claro: en este momento, son pocas las ocasiones en las que está justificada la aplicación de un abono foliar rico en potasio, aminoácidos o cualquier fertilizante foliar. Esto es así siempre y cuando el olivo esté perfectamente “alimentado” durante su cultivo. En caso contrario, esta aplicación debería ser obligatoria teniendo en cuenta el papel fundamental que juega el potasio en los procesos de defensa de los cultivos.

En resumen, en el momento post-cosecha, sería conveniente aplicar abonos foliares ricos en potasio en las siguientes situaciones:

  1. Olivares que hayan tenido una gran cosecha en kilos y rendimiento graso.
  2. Olivares que se encuentren en situaciones de sequía extrema.
  3. Olivares en terrenos donde se vuelve especialmente difícil la extracción de potasio (arcillosos, calizos).
  4. Olivares que hayan presentado previamente la deficiencia de este nutriente.

Además, el potasio es un elemento clave en la defensa contra las heladas, ¡no descuidéis la nutrición potásica en lugares donde las heladas hagan mella durante el invierno!


Parte de la curación está en la voluntad de sanar


Ya lo decía Séneca, los cuidados fitosanitarios post-cosecha son un tema complejo y extenso para tratarlos en un solo post. Al igual que ocurría con las diferentes labores de la recolección que hemos ido tratando en anteriores artículos, cada maestrillo tiene su librillo y cada situación es diferente. ¡Cuéntanos tu caso!

Hasta aquí el recorrido por la recolección del olivar, espero que os haya gustado y os esperamos en próximas entregas.

(11 Posts)

Mi nombre es Mario González-Mohíno Palacios.

Desde que tengo uso de razón he estado en estrecha relación con el sector Agrícola/Agroalimentario y siempre tuve claro que quería dedicarme a él.
Gracias a ello, he podido pasar por los diferentes eslabones que componen la cadena alimentaria, esto me ha permitido adquirir la experiencia y formación necesaria para afrontar mi futuro laboral con ganas e ilusión.


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  1. Lluís Porta

    Buenos días,

    En primer lugar felicitarle y agradecerle sus explicaciones.

    Le escribo para hacerle una pregunta. Voy a realizar una aplicación (atomizador) post cosecha de Caldo Bordelés (dosis 1%), Habitualmente uso un mojante conencional (dosis 0,1%). El PH del agua es de 8,5 aprox.
    Debo corregir el PH para mejorar la aplicación?.
    Y, en el caso de añadir Cloruro de Potasa al 1%?,

    Muchas gracias

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    1. Mario González-Mohíno Palacios

      Buenas días Lluís, un placer leerte.

      Perdona por la tardanza en contestar, pero aún tengo que hacerme al funcionamiento de word press y lo he desatendido un poco las últimas semanas.

      Como cualquier aplicación en mezcla de varios productos tiene cierta complejidad, uno de los errores más comunes que se comete en la aplicación de fitosanitarios es la NO regulación del pH con las desventajas que eso conlleva… pero bueno.

      En el caso de tu mezcla, bajaría el pH entre 6,5-7.

      Normalmente se recomiendan aplicaciones con un pH entre 4,5-6 para el buen funcionamiento y absorción de los fitosanitarios/abonos foliares. Cuando se adiciona cualquier fungicida cúprico no debe acidificarse en exceso el caldo de aplicación ya que pueden ser inestables en medios excesivamente ácidos, por eso en tu caso es mejor que lo rebajes un poco pero no en exceso.

      Espero haberte sido de utilidad, muchísimas gracias por preguntar y para cualquier cosa aquí estamos!

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