Pistacho: el suelo idóneo (y cómo identificarlo)

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Como hemos visto en las últimas entradas, en el momento de comenzar una plantación de pistacho es importante tener en cuenta múltiples factores. Entre ellos se encuentra el clima, debemos calcular diferentes variables climáticas como las horas frío y las unidades de calor para saber si nuestra zona es adecuada. Esta vez el protagonista es el suelo.

El Pistachero, al igual que otros leñosos como el almendro, es un cultivo muy rústico capaz de tolerar suelos con escasa profundidad, calizos, bajos en nutrientes…

Hoy, abordaremos los suelos idóneos para este cultivo y explicaremos cómo podemos tomar muestras nosotros mismos para poder conocer qué suelo tenemos en nuestra parcela.


Para realizar una plantación de pistacho es necesario conocer todas las variables que intervienen en el desarrollo futuro de nuestros árboles: suelo, clima, orografía, disponibilidad de agua, y otros condicionantes iniciales propios de cada explotación.


Carácterísticas del suelo

Para saber cuál es el suelo óptimo debemos conocer diferentes caracterísitcas de nuestro campo:

  • Profundidad: el cultivo del pistacho es capaz de sobrevivir en suelos de escasa profundidad (50 cm aproximadamente). A pesar de esto, cuanto mayor profundidad tenga el suelo, será mejor para el cultivo, ya que el suelo tendrá mayor capacidad de almacenamiento de nutrientes y agua, lo que se traduce en mejores cosechas.

  • pH: el pH óptimo en el que encontramos mayor disponibilidad de nutrientes es entre 6-8. El pistacho se desarrolla bien en suelos ligeramente básicos (suelos calizos), y ligeramente ácidos

  • Textura: el pistachero es un árbol que prefiere suelos con texturas medias (franca, franco-arenosa o franco-arenosa-arcillosa). Por lo general, los suelos con un porcentaje superior del 35% de arcilla tienen una baja permeabilidad, esto puede producir encharcamiento (asfixia radicular). El pistachero es un árbol muy sensible al encharcamiento por lo que en el caso de tener un porcentaje alto de arcilla, será necesario un análisis de la velocidad de infiltración del agua en el suelo.

Para conocer el suelo de nuestra parcela, lo más recomendable es hacer una CALICATA. Esta consiste en realizar un corte vertical en el suelo, así se pueden observar todos los estratos (capas del suelo), y podemos tomar muestras de cada uno de ellos.

 

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Cómo realizar una calicata

  1. Se debe realizar una calicata en cada una de las distintas zonas de suelo que tengamos en la parcela. Para ello podemos consultar mapas topográficos o utilizar imágenes satélite que se muestren los índices de vegetación. En aquellas zonas donde exista un comportamiento del cultivo diferente durante años consecutivos será necesario realizar una calicata, pues el suelo debe tener características distintas.
    croplive-cropti-tipos-suelo-calicata-pistacho-plantacion-muestra-profundidad-ph-texturaPor ejemplo puedes utilizar la herramienta de Crop.live para ver imágenes satélite de tus parcelas. En esta imagen podemos ver representado el índice de vegetación NDVI, apreciamos que en la parcela superior existen dos zonas diferenciadas de comportamiento que se repite tanto en julio de 2016 como de 2017. Esto quiere decir que son tipos de suelo distintos, habrá que hacer una calicata, como mínimo, en la zona más oscura y en la más clara.

  2. Una vez tengamos ubicadas las zonas donde hay suelos con características diferentes, se debe realizar, en cada una de estas zonas, un corte transversal en el suelo de 1 – 1,5 m de profundidad. Para esta labor, es recomendable el uso de una retro-excavadora.
  3. Tomaremos una muestra de cada uno de los diferentes horizontes o capas que observemos en el suelo. Es decir, de cada una de las franjas horizontales, que tengan diferente color, diferente textura… deberemos tomar una muestra de aproximadamente un kilogramo. Es importante que estas muestras se tomen de cada uno de los horizontes por separado.

  4. Enviaremos las muestras debidamente etiquetadas (fecha, zona y horizonte) a un laboratorio para que nos analicen cada una de ellas.

Resultados

1. Contenido de nutrientes

El primero de los resultados que vamos a tener en cuenta será el contenido de nutrientes del suelo: nitratos, fósforo, potasio, calcio… conocer esta composición nos servirá para poder establecer un plan de abonado en la parcela.

2. Conductividad eléctrica, pH y otros

Por otro lado, conoceremos el pH, la conductividad eléctrica del suelo, el contenido en carbonatos y caliza activa y la velocidad de infiltración en el suelo. Estos parámetros nos indican si el suelo es idóneo para la supervivencia del árbol, o si por el contrario debemos hacer alguna modificación (corrección de pH, por ejemplo).

3. Textura

También conoceremos el porcentaje de arcilla, limo y arena. Cada lado del triángulo representa el porcentaje de arcilla, limo y arena desde 0 hasta 100. Para saber qué textura tiene nuestro suelo, debemos buscar estos porcentajes en el triángulo de texturas; siguiendo las líneas internas del triángulo, el punto en el que coincidan las tres nos dirá qué tipo de suelo tiene nuestra parcela.

 

 

A continuación, os enseñamos un ejemplo de cómo se usa el triángulo de texturas, conociendo los porcentajes de los tres tamaños de partículas de nuestro suelo (arena, limo y arcilla).

Imaginemos que nuestro suelo tiene un 44% de limo, un 38% arena y un 18% de arcilla. Lo que tenemos que hacer es trazar una línea en cada uno de estos valores en el triángulo de texturas. El punto donde se cruzan las tres rectas nos indica qué textura tiene nuestro suelo, en este caso sería un suelo franco.

 

El pistacho es un árbol rústico, adaptado a una gran variedad de suelos (calizos, pobres, alcalinos…), no obstante es necesario recordar que cuanto mayor sea la profundidad de nuestro suelo, mayores serán las producciones (independientemente de si es regadío o secano). Además es imprescindible conocer la capacidad de infiltración de nuestro suelo, con el fin de evitar la muerte del árbol por asfixia radicular.

Espero que os haya sido útil toda esta información. Puedes preguntarme cualquier duda en los comentario, estaré encantado de intentar resolverlas 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

Autor del post:
Eduardo Fernández Suela
Ingeniero Agrónomo
Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).

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